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O. A. P. (28 años) acude cada miércoles a la Residencia de ancianos Sol y Vida a dar conversación a un residente válido. Juntos conversan, pasean, discuten temas de actualidad. Además el voluntario utiliza sus conocimientos en psicología clínica para enfocar situaciones que el residente le plantea.

Testimonio Voluntarios "Me decidí a hacer voluntariado para tratar de eliminar de mi vida una molesta sensación de que todo lo que hacía estaba exclusivamente orientado a mí. Todo mi ocio, mi trabajo, mi formación… todas las cosas que existían en mi vida existían porque yo consideraba que revertían directamente en mí (lo cual no es nada descabellado). El tema del voluntariado era una opción que comencé a barajar, y está vez en pocas palabras, "para sentirme un poco menos egoísta". Siguiendo mi criterio de "todo me tiene que reportar un beneficio" pensé en algún momento que hacer voluntariado era quitarme tiempo para hacer otras cosas, pensé incluso desde mi narcisismo que hacer voluntariado podría mejorar mi propia imagen de cara a mí mismo y a los demás colgándome un cartel que dijera "Mira que buen corazón tengo. Yo hago voluntariado". Llegué incluso a sentir miedo imaginando el día en el que yo sea viejo, y pensé que hacer hoy con los demás lo que deseo que hagan conmigo el día de mañana sería una buena idea...

En otros momentos creí tomar contacto con la importancia que tiene echar una mano en esta sociedad todavía suspensa en valores humanos. Todo esto para argumentar que las razones para ayudar son probablemente infinitas (y podemos entrar a juzgar en vano cada una de ellas), la cuestión es que con cada voluntario hay una persona más que se siente acompañada y que tiene ilusión por el ratito a la semana en el que tiene compañía y ese es un regalo que tiene el peso específico más alto que conozco. Sentir que uno no está sólo y hacérselo sentir a los demás trae sin duda buenas sensaciones, y a estas sensaciones en muchos casos podemos llamarlas felicidad. Las personas llevamos en nuestra naturaleza la necesidad de compañía y de compartir y eso no se puede cambiar, el día que eso no sea así seremos sin duda otra especie que nada tendrá que ver con la humana.

Sin darle muchas vueltas y confiando en mi impulso me lancé hace un puñado de meses a informarme de qué podía hacer para ser voluntario y a las 2 semanas me vi en una residencia de ancianos donde acudo ahora todos los miércoles al salir de trabajar. Los primeros días tenía miedo de no resultar útil pero, al poco tiempo y con un poco de observación, me di cuenta de que no hacía falta ninguna habilidad técnica concreta sino simplemente “Estar Presente”. Ningún anciano espera de ti que tengas una carrera o seas de tal o cual manera, no se espera nada más que la pura compañía, saber que hay alguien cerca… nada más.

Lo más sorprendente del asunto es que "acompañador" y "acompañado" (dicho en términos formales) tienen ambos la misma condición, la condición humana, y desde ahí la recompensa es para ambos igual. Cuando el acompañador se coloca, ya sea por desconocimiento o por soberbia, a una altura mayor que la del ayudado se equivoca. No creo que la satisfacción de la persona a la que acompaño sea mayor que a la que a mí me produce sentarme a charlar con él, somos llanamente dos personas que comparten algo, lo que sea, y eso nos lo llevamos ambos bajo e brazo.

Tal y como menciona Javier (la persona a la que yo acompaño) ponemos nombres a las fases de la vida y dejamos de nombrarlas más allá de la "vejez" porque nos disgusta y nos da miedo, pero más allá de la "vejez" existe una fase llamada la "decrepitud" que es quizá a aquella en la que se encuentra la mayor parte de la gente que ocupa las residencias. Aquellos ancianos que sufren Alzheimer no esperan que entiendas la ristra de pensamientos inconexos que invaden su cabeza, porque ni siquiera ellos lo entienden, esperan lo que hemos esperado todos durante nuestra vida sin darnos cuenta que es "sentir que no estamos solos". No importa que no sea verdad, con sentirlo es suficiente, y para una persona con demencia una de las cosas que podemos hacer es coger su mano… y sorprendentemente su cara cambia.

Deseo que mi pequeña experiencia, que no tengo dudas continuaré, pueda servir para que más personas se animen a hacer algo parecido y no sólo por el bienestar de nuestros mayores sino por el bienestar de cada persona que entrega un trocito de su tiempo. Repito, "¡¡El voluntariado tiene premio!!" y no me equivoco si digo que cualquier persona que haya tenido la experiencia estará de acuerdo en lo que digo".

Olmo Algarra Pastor


A lo largo del año escolar, la Concejalía de Menor y Familia organiza una Escuela de Padres y cuenta con un Servicio de Guardería con el que colaboran de manera altruista tres voluntarias derivadas del Punto de Información de Voluntariado (PIV) de la Concejalía de Atención Social e Integración. El pasado 16 de Febrero las voluntarias V. V., M. C. y N. M. prestaron su apoyo.
Coincidiendo con la visita el pasado mes de Febrero de D. Mariano Rajoy y Dª. Esperanza Aguirre al Centro de Mayores El Baile, la voluntaria M. G. se estrenaba como profesora de informática dos mañanas en el aula de ordenadores.
C. M. (18 años) estudiante de 2º de Bachillerato del Instituto Carmen Conde de Las Rozas da clases de refuerzo escolar a un compañero. Este voluntariado intercentro surge a iniciativa del Director del Instituto, D. Jesús Barrio, en su afán por motivar a los más jóvenes en los valores de solidaridad y ayuda a los más vulnerables alimentando así los valores intrínsecos en el voluntariado en una etapa de crecimiento personal tan importante como la adolescencia.
A. M. (74 años) y A. T (61 años) acuden un día a la semana a visitar ancianos asistidos en la Residencia Sol y Vida de Las Rozas. Estas voluntarias leen poemas y libros y escuchan a los ancianos paliando el sentimiento de soledad que algunas de estas personas tienen.
A. C. (62 años) colabora con CARITAS Las Rozas, ayudando a los más necesitados.
J. N (59 años), M. D (45 años) y E. L (34 años) son algunas de las voluntarias que acuden semanalmente a la Residencia de Ancianos Reina Sofía a prestar acompañamiento a los ancianos residentes.
F. F, M. L y E. C son los encargados del servicio de Acupuntura que desde hace ya años se ofrece en el Centro Municipal El Baile de Las Rozas.
M. S (60 años) lleva 10 años como voluntaria dando clases de Manualidades en el Centro Municipal El Baile.
C. P (53 años) queda una tarde todas las semanas desde hace un año con una vecina de Las Rozas que vive sola y necesita alguien con quien hablar y ser escuchada. Juntas caminan, conversan, se escuchan.
E. V (37 años) acompaña desde hace un año a una residente de la residencia de ancianos Sol y Vida. De este voluntariado ha surgido una relación de amistad y cariño que desde el punto de vista terapéutico refuerza muy positivamente la salud de Ramona (residente asistida) según explica la trabajadora social de la residencia. Ella es la que canaliza y hace seguimiento de las visitas de los voluntarios para que la buena marcha del Centro no se vea distorsionada. Cuatro voluntarias de la Asociación roceña ADECUR también acompañan a un grupo de residentes del mismo centro desde hace también un año.
J.B., licenciado en Ciencias Exactas, presta refuerzo escolar a un alumno con necesidades educativas especiales de un Instituto del municipio, algo que se ha convertido en un espacio de mutuo intercambio de saberes, ya que según explica el voluntario, también recibe de su alumno lecciones prácticas de la vida bajo la mirada de un adolescente al que una madre sola ha sabido sacar adelante con mucho esfuerzo y sacrificio. La Concejalía de Atención Social e Integración les cede una sala en el Centro Municipal El Abajón todos los viernes.
La Asociación de Mujeres de Las Rozas y el Grupo de Teatro Candilejas actúan en Residencias de Mayores del Municipio bajo la coordinación del Punto de Información de Voluntariado.
Un grupo de voluntarios y voluntarias del Municipio, colabora en actividades de ocio y respiro del área de Discapacidad: Ingenieros, Trabajadores Sociales, Abogados, coinciden en la gran aportación personal que este voluntariado les supone.